Para hablar de los orígenes de la matanza del cerdo debemos remontarnos a tiempos pasados. Se trata de una tradición que no sólo existe en España, sino en muchos países europeos. Se da una vez al año, al finalizar la montanera y coincidiendo con los meses fríos del invierno.

Resulta curioso que, si indagamos en la historia, nos encontramos con que este sabroso y exquisito animal ya había sido domesticado por el hombre del Neolítico, y había dejado prueba de ello en sus tallas en piedra. Los Celtas, por su parte, salaban la carne del cerdo y la secaban al aire o con humo, y con ella se abastecían durante un largo período de tiempo.

matanza cerdoPero si nos vamos acercando a la época presente, la matanza siempre ha sido un acto festivo, hecho en familia y con amigos, y que además ha tenido un importante componente económico. Las familias se reunían para dar muerte al cerdo, gracias a la figura del matarife, aprovechando todas y cada una de sus partes durante el año para celebrar y festejar ese día con comidas y bebidas.

En la actualidad, pese a que esta tradición comienza a perderse, la matanza del cerdo sigue constituyendo una fase importante y delicada. Como bien cita el dicho popular, “del cerdo se aprovecha todo, hasta los andares”, por lo que debemos asegurarnos durante todo el proceso que el cerdo esté en condiciones óptimas, con el fin de ofrecer la mejor calidad de sus carnes.

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